En la era de la Ocultación, la prueba del shií consiste en conocer y seguir al representante del Imam. Quien hoy no busque el camino del Imam y de su representante, mañana, en el momento de la Reaparición, tampoco estará preparado para acompañar al Imam. La Reaparición exige un mundo despierto y opuesto a la opresión, y la sangre de los oprimidos es la lámpara de ese despertar.
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